Lo Bello y lo monstruoso
La actividad se desarrolló en torno a la creación de una obra gráfica personal en la que cada estudiante debía plasmar, a través de colores, formas y trazos libres, aquello que considerara bello y, al mismo tiempo, mostruoso. El aula se llenó de contrastes: tonos vivos mezclados con matices oscuros, líneas suaves junto a contornos difusos. Cada dibujo se convirtió en una ventana hacia la sensibilidad y la imaginación, mostrando cómo lo estético y lo enigmático pueden convivir en una misma expresión artística.






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